chino-simplificado

JING TSU OCT. 24, 2016

NEW HAVEN. Al mirar un manuscrito chino uno recuerda las palabras del misionero jesuita del siglo XVIII: «Sólo se puede soportar el dolor de aprenderlo por el amor a Dios». Este tipo de piedad en la actualidad puede haber desaparecido, pero los chinos llevan oyendo este tipo de quejas durante más de cuatro siglos y finalmente están haciendo algo al respecto.

El gobierno chino planea introducir códigos para unos 3.000 caracteres chinos como parte de un gran proyecto “China Font Bank” que digitalizará 500.000 caracteres antes no disponibles en formato electrónico. Hasta ahora “sólo” 80.388 caracteres habían sido codificados en el sistema estándar informático internacional.

El proyecto cuenta con el apoyo y la colaboración de un gran número de empresas, instituciones y universidades e incorporará 100.000 caracteres propios de las 56 minorías étnicas del país y otros 100.000 caracteres “raros” y antiguos.

De esta forma, los caracteres que llevaban mucho tiempo olvidados en las páginas polvorientas de manuscritos antiguos cobrarán vida en el medio digital. Esta mejora en la red propiciará en China, y en todo el mundo, una mayor accesibilidad a la cultura y al idioma chino, ayudando así a su difusión.

Históricamente China ha luchado con un sistema global de la información que favorece el alfabeto occidental. Ninguna de las innovaciones significativas en las comunicaciones modernas -el Código Morse, las máquinas de escribir y el sistema estandarizado de codificación ASCII (Código Estándar Americano para el Intercambio de Información )- fueron construidas teniendo en cuenta la escritura china.

Los científicos chinos trabajaron durante décadas para poder entrar en los medios de codificación alfabética. En 1974, el gobierno dirigió a ingenieros y matemáticos chinos para un método de adaptación al teclado alfabético americano. Cientos de pulsaciones de teclas se reconfiguraron para permitir que se escribieran decenas de miles de caracteres en los ordenadores con teclado estándar.

Pero los chinos siempre han creído en la superioridad de su lenguaje escrito. El gobierno de Beijing piensa que el número actual de caracteres codificados en Unicode representa de forma inadecuada la gran riqueza del pasado cultural de China. A través del Proyecto Font Bank, los chinos desvelarán sus tesoros escritos, desde los más arcaicos caracteres escritos de oráculos en hueso hasta escritos antiguos en las lenguas minoritarias.

La difusión de la lengua y la cultura china a través de los Institutos Confucio y otros esfuerzos en todo el mundo, ha sido parte de la estrategia de “poder blando” de Beijing durante la última década. Ahora el Proyecto Font Bank lleva esta misión al ámbito digital. Tanto a nivel académico como de usuarios en general, el alcance del idioma chino se extenderá gracias a su gran disponibilidad. A medida que la lengua entre en el ciberespacio y sea más visible, más personas lo utilizarán y crecerá su status.

Este proyecto de mejora digital también llegará a las casas de los usuarios chinos que «han estado mal servidos digitalmente». El año pasado, un medio de comunicación chino local dio a conocer la historia de un niño de 10 años cuyo nombre contenía un carácter poco común compuesto de «dragón» y «cielo». Las autoridades escolares no pudieron encontrar dicho carácter en el sistema informático y ocurrió que al pasar un examen importante, el carácter raro fue sustituido por uno más común en su certificado. Todo ello generó errores respecto a la autoría del examen y molestó a sus padres.
Hay muchos otros ejemplos personales con consecuencias más graves: algunas personas no pueden acceder al seguro de salud o a sus ahorros porque el carácter que corresponde a su nombre no puede mostrarse en los documentos de identificación digital. Antiguamente, uno podía escribir a mano un carácter poco habitual pero hoy en día, si su nombre propio no tiene un formulario electrónico, podría no existir.

Hubo tantos casos como este que a principios de los años 2.000 las autoridades ordenaron que cualquier nombre debía de pertenecer a alguno de los 1.605 caracteres especificados en las bases de datos. La disponibilidad de nuevos caracteres resolverá estos dolores de cabeza sin tener que restringir los derechos de los nombres de los padres.

A pesar de todos los beneficios que aportará una presencia digital más rica para los chinos, hay razones para ser cautelosos. Es la misma agencia estatal que controla la censura y las comunicaciones la que supervisa este esfuerzo, cuyo objetivo, según un portavoz del proyecto, es «remodelar» el contenido digital de Internet dominado por Occidente.

Los internautas que han estado utilizando «caracteres oscuros» para el lenguaje secreto (o bromista) y evitar así la censura del gobierno, tendrán menos palabras disponibles detrás de las que esconderse.

A medida que la censura y vigilancia del Estado crecía en internet, los internautas han encontrado maneras de esquivar al gobierno a través de juegos de palabras, el uso de caracteres cambiados y textos electrónicos no estandarizados desarrollados en lugares como Taiwán. El Proyecto Font Bank normalizará el lenguaje y, a medida que los códigos escritos de uso secreto entren en una base de datos oficial, el lenguaje subversivo será más fácilmente detectado. Los nuevos caracteres digitalizados ayudarán a China a rastrear mejor los movimientos de las personas, las finanzas y el discurso público y privado.

Pero el proyecto hará mucho más. Poner este amplio vocabulario chino al alcance de internet será como «navegar en un barco prestado» lo cual no deja de ser una gran estrategia al hacer uso de las redes, infraestructuras y recursos de otros países para abrir China a la aldea global.

Añadir medio millón más de caracteres puede parecer tan sacrificado como los jesuitas oraron, pero marca una nueva forma de poder inteligente para una nación todavía en aumento.

Fuentes:

http://www.nytimes.com/2016/10/25/opinion/chinas-digital-soft-power-play.html?_r=0

http://sg.xinhuanet.com/2014-04/04/c_126356723.htm

https://www.youtube.com/watch?v=_DlqiTsVMqo

Is China’s soft power strategy working?

 

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